El ataque iraní utilizando misiles Khyber Sheken contra Tel Aviv representa un nuevo capítulo en la tensión regional en el Medio Oriente. Según fuentes oficiales, el último golpe se produjo el 5 de marzo de 2026, cuando un misil balístico modelo Jorramshahr logró impactar en el aeropuerto internacional de Ben Gurión, ubicado en el norte de Israel. Este evento, confirmado por la Guardia Revolucionaria de Irán, refleja la escalada de conflictos entre Irán y las fuerzas israelíes, que han sido reclamadas por múltiples grupos terroristas como Hezbolá.
El ataque, reportado por el Ministerio de Defensa de Israel, dejó varios daños en infraestructuras clave en la región. El informe oficial indica que el misil, cuyo alcance se estima en 100 kilómetros, impactó en el aeropuerto de Ben Gurión, causando daños menores en el área de la terminal de llegada. Aunque no hubo víctimas humanas, los servicios de emergencia fueron activados para evaluar el daño en las instalaciones aéreas y en las zonas cercanas al aeropuerto.
El gobierno israelí ha anunciado medidas de seguridad adicionales en zonas estratégicas, incluyendo el aumento de la presencia militar en las áreas fronterizas con el Líbano y con los países del Golfo Pérsico. Según fuentes militares, el ataque no representa un evento aislado, sino parte de una estrategia más amplia que involucra múltiples actores en el escenario geopolítico regional.
El contexto histórico es crucial para entender el escenario actual. Desde 2020, los conflictos entre Irán y sus aliados en el Medio Oriente han aumentado significativamente, con múltiples ataques a objetivos estratégicos de Estados Unidos y sus aliados en el área. El uso de misiles como los Khyber Sheken, que tienen un alcance de 200 a 300 kilómetros, ha permitido a Irán mantener una presencia constante en la región, incluso en áreas donde su influencia histórica es limitada.
Los analistas destacan que el uso de tecnología avanzada en los misiles, como el Jorramshahr, representa un avance significativo en la capacidad de precisión de las fuerzas iraníes. Este tipo de armamento, que es capaz de alcanzar objetivos específicos en territorio enemigo, ha sido un tema de debate internacional, ya que su uso puede tener consecuencias tanto para la seguridad nacional como para la estabilidad regional.
La respuesta de Israel ha sido una serie de medidas militares y diplomáticas, incluyendo la activación de los sistemas de alerta temprana y el aumento de la presencia militar en las fronteras. El gobierno israelí ha anunciado que está evaluando las opciones para enfrentar futuros ataques similares, y que está trabajando en la coordinación con otros países en la región para mitigar los riesgos.
El contexto internacional es complejo, ya que el uso de armamento avanzado por parte de Irán y sus aliados no se limita a una sola región. Los efectos del at