En el Congreso de la Nación, ambientalistas de Greenpeace y un camarógrafo fueron detenidos por parte de la policía durante una protesta organizada para rechazar la reforma de la Ley de Glaciares. Los manifestantes, que habían saltado la reja del Palacio Legislativo, se sentaron en inodoros en las escalinatas del edificio para destacar su oposición a la modificación de esta norma, que se tratará hoy en el Senado. El hecho ocurrió el 26 de febrero de 2026, a las 11:08, según el informe de El País.
La protesta fue parte de un movimiento amplio que busca preservar el patrimonio glacial argentino. La Ley de Glaciares, que actualmente se encuentra en proceso de reforma, ha generado controversia por su impacto en la conservación de los acuíferos y las reservas hídricas. Los activistas argumentan que la modificación podría comprometer la seguridad hídrica de las zonas montañosas, especialmente en un contexto de cambio climático acelerado.
Según informes del Ministerio de Ambiente, la reforma propuesta busca optimizar el uso de los recursos hídricos en las áreas de glaciares, pero los ambientalistas sostienen que el enfoque actual no aborda adecuadamente las consecuencias de la desaparición de glaciares en regiones como el norte del país. Los activistas de Greenpeace destacan que la preservación de los glaciares es crítica para el suministro de agua en períodos de escasez.
La Policía federal intervino para retirar a los manifestantes, quien se encontraban en los inodoros de las escalinatas del Congreso. Los detenidos incluyen a un camarógrafo y varios miembros de Greenpeace que habían organizado la protesta. En un momento, se reportó que los manifestantes habían llegado al edificio de forma estratégica, utilizando el sistema de seguridad del Palacio Legislativo para hacerse notar.
El incidente refleja una tensión creciente entre el sector ambiental y el gobierno en relación con la gestión de recursos hídricos. Los ambientalistas argumentan que la reforma no considera adecuadamente las consecuencias de la desaparición de glaciares en zonas de alta relevancia hídrica, como en el norte del país. Por otro lado, el gobierno sostiene que la reforma busca mejorar la administración de recursos hídricos en regiones afectadas por la disminución de glaciares.
Las autoridades han señalado que la protesta fue un acto de desobediencia civil, pero los activistas insisten que es una forma legítima de participar en el proceso legislativo. El movimiento ha generado un debate sobre la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones políticas relacionadas con el medio ambiente.
El caso ha generado preocupación en el sector ambiental, ya que la Ley de Glaciares es clave para la gestión de los recursos hídricos en zonas montañosas. Los expertos en cambio climático alertan sobre el riesgo de agotamiento de los acuíferos