La chicharrita del maíz: un desafío para los agricultores en los cultivos tardíos

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El avance de la chicharrita del maíz ha vuelto a ganar relevancia en el contexto actual, marcando una preocupación creciente para los productores agrícolas que dependen de este cultivo. Según el último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, publicado en febrero de 2026, el número de poblaciones de este insecto ha aumentado significativamente en diversas regiones del país. Este fenómeno se vincula directamente con las altas temperaturas registradas durante el periodo estival y la amplia extensión de cultivos de maíces tardíos en el campo.

El estudio realizado por la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis muestra que, en el inicio del mes de febrero, el 35º informe indica un incremento general en las poblaciones de la chicharrita, especialmente en áreas que ya comenzaron a cultivar el maíz tardío. Este aumento no se observa en la región Centro Sur, donde la presencia del insecto se mantiene prácticamente nula. Este patrón geográfico es crucial para entender la dinámica del problema y cómo las condiciones climáticas afectan su distribución.

La chicharrita del maíz, también conocida como Dalbulus maidis, es un insecto que afecta principalmente los cultivos de maíz, causando daños significativos en la fase de crecimiento. Su capacidad para adaptarse a diferentes condiciones climáticas y su relación estrecha con las temperaturas altas han llevado a una mayor presencia en áreas donde el cultivo de maíces tardíos ha sido ampliamente implementado. Los agricultores en zonas que han comenzado a plantar este tipo de maíz están preocupados por la posibilidad de que las pérdidas por este insecto superen los límites tolerables, lo que podría tener un impacto directo en la producción y el rendimiento de sus cultivos.

Según el informe de la Red Nacional, la situación en el norte de la Argentina, particularmente en el norte santafesino, el noreste del Chaco y otras áreas del centro norte, ha mostrado un aumento notable en las poblaciones de la chicharrita. Estas regiones son conocidas por su uso intensivo de maíces tardíos, lo que ha permitido que el insecto se establezca en un número elevado. La respuesta recomendada por expertos en agricultura es la implementación de medidas preventivas y controladas, como la aplicación de pesticidas específicos y la monitorización constante de las poblaciones.

La clave para mitigar el impacto de la chicharrita está en la coordinación entre los agricultores y las autoridades agrícolas. Los especialistas destacan que el uso de tecnologías de intervención temprana, como las herramientas de la empresa Tecnomyl, puede ayudar a reducir significativamente las pérdidas. Estas tecnologías incluyen sistemas de alerta temprana y estrategias de manejo de cultivos que se adaptan a las necesidades específicas de cada región.

Es importante destacar que, aunque la situación actual parece mantenerse dentro de los límites aceptables en la mayoría de las regiones, la tendencia observada indica un aumento progresivo en

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