Este mes de historia negra ha sido un escenario de tensión y confrontación en Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump ha enfrentado críticas por su postura ante la historia de la gente negra. El caso que destacó recientemente involucra una decisión de su administración de eliminar paneles que mencionaban 'la suciedad de la esclavitud' en el Palacio de Gobierno de Filadelfia, sede histórica de George Washington. Un juez federal, Cynthia Rufe, se pronunció en un fallo que destacó la importancia de la precisión histórica y la imposibilidad para que un gobierno 'arbitre arbitrariamente' la verdad basándose en 'sus propios caprichos o los caprichos de la nueva liderazgo'. El fallo, que incluye una cita de George Orwell, refleja un conflicto más amplio entre la administración presidencial y el reconocimiento de la historia negra en los espacios públicos.
La eliminación de estos paneles, que explicaban cómo Washington movía sus esclavos entre sus hogares para evadir leyes de emancipación estatales, ha generado un debate sobre la responsabilidad histórica y el valor de la verdad. Este hecho, poco conocido por el público, revela la complejidad de la historia colonial y el papel de Washington en la institución del sistema esclavista. El juez, al señalar que 'un gobierno no puede decidir arbitrariamente qué es verdadero', ha abierto una brecha crítica en la lucha por mantener la historia completa y precisa.
Los defensores de la historia negra, como Nikole Hannah-Jones y Jelani Cobb, han respondido activamente a estas acciones. En un reciente informe, destacan cómo el gobierno de Trump ha buscado limitar el acceso a exposiciones en museos, como el Museo Nacional de Historia Africana Americana y la Cultura en Washington, donde se exhiben momentos clave de la lucha contra el racismo. Estos intentos han sido contrastados con la acción de organizaciones como la Asociación Nacional de Historia Negra, que trabaja en mantener un diálogo abierto sobre la importancia de la verdad histórica y la justicia social.
El debate sobre la historia negra en Estados Unidos no es un tema aislado. Desde el inicio de la presidencia de Trump, su administración ha tenido un historial de cuestionar la narrativa histórica, especialmente en temas relacionados con la economía y la política. Este fenómeno ha sido documentado en múltiples ocasiones, incluyendo la eliminación de contenidos que mencionan directamente la participación de Washington en la esclavitud. Los especialistas en historia y políticos destacan que el contexto de Black History Month, celebrado en febrero, no es un momento para ignorar estas tensiones, sino para abordarlas con seriedad y transparencia.
El gobierno federal ha sido objeto de críticas por su tendencia a minimizar el impacto de las políticas de apartheid y el sistema esclavista en Estados Unidos. En la actualidad, se está desarrollando una campaña para que el presidente se involucre en la discusión sobre la historia negra, pero el enfoque actual es más bien una respuesta a una oposición que no siempre se alinea con el contexto histórico real. Este tema ha sido un foco de atención