El sindicato nacional CGT ha declarado con firmeza su resistencia ante la propuesta de reforma laboral que busca derogar derechos ganados históricamente por los trabajadores. Según fuentes del gremio, el paro general de 19 de febrero ha sido la más masiva en la historia del país, con una adhesión del 90 por ciento a la medida. Este movimiento, liderado por el Consejo Nacional de Trabajadores (CNT), responde a una crisis en el sector laboral que amenaza las políticas de protección social y seguridad laboral.
La reforma laboral, presentada por el Gobierno, busca simplificar los trámites administrativos y reducir los costos para las empresas. Sin embargo, los gremios argumentan que el proyecto no considera las necesidades reales de los trabajadores en el contexto actual de desempleo y pobreza. La CGT sostiene que los derechos laborales, como el mínimo salario, el tiempo de trabajo y el seguro social, son fundamentales para el bienestar de las familias.
El paro general generó pérdidas económicas significativas, con un impacto de USD 489 millones en el producto interno bruto (PIB) nacional, equivalente al 17,3% de la producción diaria. Estos datos, según el informe de la entidad, reflejan cómo la inestabilidad laboral afecta a todos los sectores de la economía, desde el turismo hasta la industria manufactura.
Según un análisis realizado por la Asociación Argentina de Economía, el sector más vulnerable al paro es el transporte público, donde el 60% de los trabajadores se vieron obligados a trabajar en condiciones precarias. Además, el sector de la construcción, que representa el 25% del PIB, también ha experimentado una caída en la productividad debido a la falta de mano de obra capacitada.
El gobierno ha respondido con una serie de medidas temporales, como la suspensión de las tarifas de servicios públicos y la reducción de los impuestos en algunos casos. Sin embargo, los gremios insisten en que estas medidas son insuficientes para garantizar la estabilidad económica y los derechos laborales.
El próximo paso en la negociación será la próxima semana en el Congreso Nacional, donde los gremios esperan una respuesta que no comprometa las conquistas históricas de los trabajadores. La CGT enfatiza que cualquier retroceso en los derechos laborales sería un golpe a la base del sistema social y económico del país.