CGT: "No estamos dispuestos a retroceder ni a entregar ninguna de las conquistas de los trabajadores"

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El movimiento de la CGT (Confederación General del Trabajo) ha desplegado una resistencia inquebrantable frente a la propuesta de reforma laboral que busca redefinir los derechos laborales en Argentina. Según datos oficiales y análisis de la central obrera, el paro general organizado el 19 de febrero de 2026 obtuvo una adhesión del 90 por ciento, lo que marca un nuevo punto de referencia en la lucha por los derechos laborales. Este evento no solo refleja la urgencia de preservar los avances sociales, sino también el compromiso de las fuerzas laborales en defensa de sus conquistas históricas.

La reforma laboral en cuestión, presentada por el gobierno, busca reducir los plazos para la contratación, limitar el acceso a beneficios sociales y ajustar las condiciones de trabajo a estándares económicos. Sin embargo, la CGT ha argumentado que estos cambios podrían comprometer el acceso a la seguridad social, el derecho a la negociación colectiva y la estabilidad laboral. Los trabajadores del sector público y privado se han unido en una batalla para proteger sus derechos, destacando la importancia de un marco legal que respete la equidad y la justicia social.

El costo económico del paro general no se limita a la pérdida de producción. Según datos de la Cámara de Comercio de Buenos Aires, el cese de actividades en el sector industrial generó pérdidas estimadas en USD 489 millones, equivalentes al 17,3% de la producción diaria. Este impacto económico ha generado preocupaciones en el ámbito empresarial, ya que muchas empresas han tenido que reorganizar sus operaciones para evitar caídas en la producción. Además, el paro ha provocado una reacción en cadena en el ámbito político, con múltiples actores buscando una solución que equilibre las necesidades sociales y económicas.

La central obrera ha destacado que las negociaciones con el gobierno no deben ser una negociación de retrocesos. Los trabajadores están dispuestos a seguir adelante, pero no pueden permitirse que sus conquistas históricas, como la ley de trabajo y el sistema de pensiones, sean comprometidas. El mensaje de la CGT es claro: el compromiso con la justicia laboral no implica retrocesos, sino una redefinición de los derechos que han sido históricamente garantizados.

En los barrios de Buenos Aires, el movimiento ha generado una respuesta inmediata. En barrios como San Isidro y Puerto Madero, se observó una gran participación en los cacerolazos, donde los trabajadores han expresado su descontento con la reforma laboral. Estos eventos, que se convirtieron en una expresión de protesta popular, han reforzado la idea de que el sector laboral no está dispuesto a retroceder ante los cambios propuestos.

La situación actual evidencia la complejidad de la negociación laboral en un contexto económico volátil. Los trabajadores necesitan un marco que no solo proteja sus derechos, sino que también permita una estabilidad económica que beneficie a todos los sectores. El desafío no es solo económico, sino también político y social. La CGT ha resaltado que

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