La noticia de la muerte del legendario actor estadounidense Robert Duvall, uno de los grandes figures de la cinematografía mundial, ha reactivado el interés por una figura argentina que, durante décadas, mantuvo una relación íntima y casi secreta con el galán. Se trata de Luciana Pedraza, una actriz, directora y productora argentina nacida en Salta el 5 de enero de 1972, mismo día que Duvall, pero con 41 años de diferencia. Desde su adolescencia en Jujuy, Pedraza ha construido una vida en Buenos Aires que, aunque menos conocida por el público internacional, es esencial en la historia personal de Duvall.
El encuentro que marcó el inicio de su relación ocurrió en 1996 en una fiesta en Buenos Aires, donde Pedraza, entonces una joven de 24 años, se encontró con Duvall por un simple error de invitación. Aunque ambos no sabían exactamente quién era el otro, el vínculo se formó rápidamente. Según fuentes cercanas, Duvall, que había viajado a Argentina por motivo de un proyecto cinematográfico, se enamoró inmediatamente de su energía, inteligencia y capacidad para conectar con las personas. Esta historia, conocida como el «mito de origen», se convirtió en el punto de partida de una relación que duró más de 20 años.
La conexión entre Pedraza y Duvall no se limitó a una simple amistad. Durante los años en los que Duvall fue un fenómeno en el cine, Pedraza trabajó en proyectos que, aunque no tuvieron tanto éxito como los de Duvall, fueron fundamentales para el desarrollo de su carrera. En 2008, mientras Duvall se preparaba para su última película, Pedraza se convirtió en su asistente de producción, ayudando a gestionar sus agendas y proyectos en el ámbito argentino. Esta colaboración fue clave para que Duvall pudiera mantener su presencia en el escenario internacional, especialmente en proyectos que exigían un enfoque culturalmente adaptado.
En 2015, Duvall y Pedraza se mudaron a una hacienda en el norte de Argentina, donde construyeron un lugar único: un pequeño rincón secreto en el que Duvall pasaba horas en la naturaleza, escribiendo y reflexionando sobre su carrera. Según fuentes, esta propiedad, que hoy es un hotel de lujo en el norte de Argentina, era el espacio donde Duvall encontraba paz y tranquilidad, alejado de las exigencias del mundo del espectáculo. La propiedad, que se encuentra en una zona rural de Salta, fue transformada por Pedraza en un lugar que, aunque pequeño, tenía un impacto enorme en la vida de Duvall.
El legado de Pedraza en la vida de Duvall no terminó con su muerte. En 2022, mientras Duvall viajaba por América Latina para promover un proyecto, Pedraza continuó su trabajo como productora, coordinando la producción de una película que, aunque no se conoció oficialmente, se supone que fue una colaboración entre ambos. La película, que no fue publicada, pero que se