El evento más visual del carnaval jujeño, la Bajada de Diablos en Uquía, se convirtió en el epicentro de la fe y la algarabía este sábado en la quebrada de la provincia de Jujuy. Según fuentes locales, esta tradición, que se desarrolla en la pequeña ciudad de Uquía, es considerada el ritual místico más emblemático del Carnaval Grande, una festividad ancestral que une a miles de personas en un acto colectivo de expresión cultural. El evento, organizado por la comparsa "Los Alegres de Uquía", marca el inicio oficial del Carnaval Grande, un fenómeno cultural que ha ganado reconocimiento nacional y mundial por su profundidad espiritual y su conexión con la historia local.
Según el ministro de Cultura y Turismo de la provincia, Federico Posadas, este evento es "una de las fiestas más singulares del país". Su conversión con Adrián Korol y su equipo resaltó la importancia de esta tradición en la identidad cultural de Jujuy. En palabras del funcionario, el Carnaval Grande no es solo un evento festivo, sino un espacio donde se celebra la memoria histórica y la conexión con el pasado. La Bajada de Diablos, con sus rituales específicos y su impacto en la comunidad, demuestra cómo las festivales locales pueden ser herramientas para preservar la identidad regional y atraer turismo responsable.
El evento, que se llevó a cabo en la quebrada de Uquía, atrajo más de 25.000 turistas, según datos de la red social TN. La ciudad de Uquía, con menos de 500 habitantes, ha convertido este ritual en un fenómeno de atracción cultural. La presencia masiva de personas en el lugar indica una respuesta poderosa por parte de la comunidad local y el interés que genera este evento en el ámbito nacional. Los organizadores destacan que el éxito del evento se debe a la combinación de la tradición y la innovación, asegurando que el Carnaval Grande siga siendo un espacio para la participación activa de todos los habitantes.
El ritual de la Bajada de Diablos implica una serie de pasos ceremoniales que, según explicaciones de participantes, están profundamente vinculadas con la historia y el territorio. Los diablos, representados por figuras simbólicas, se desplazan en una procesión que simboliza la purificación y la renovación. Este acto, que tiene raíces en la cultura indígena y el folklore local, se ha adaptado a las nuevas condiciones sociales, manteniendo su esencia espiritual. Los organizadores señalan que el evento no solo es un acto de celebración, sino también una oportunidad para transmitir valores tradicionales en un contexto actualizado.
El éxito del evento en Uquía ha sido objeto de análisis por parte de especialistas en turismo y cultura. Según un informe reciente, el Carnaval Grande en Jujuy se ha convertido en un referente en la preservación de la diversidad cultural en Argentina. La tradición, que se desarrolla en las quebradas, demuestra cómo las comunidades pueden mantener su identidad a través de