Verónica Llinás: "Llevé la forma corporal a una cosa masculina" en "En el barro 2"

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En el contexto actual de la televisión argentina, la segunda temporada de la serie En el barro ha generado un notable interés en los medios, especialmente por el desempeño de la actriz Verónica Llinás. Llinás, conocida por su trayectoria en producciones como Gambas al Ajillo, ha sido elegida para interpretar el personaje de la «Gringa» Casares, una villana que lidera una de las bandas más destacadas en el penal de mujeres «La Quebrada». Este papel, en el que se enfrenta a los desafíos de una persona que ha adoptado una identidad completamente distinta, refleja una exploración profunda de la identidad y la masculinidad.

La serie En el barro 2 no solo es una continuación de la primera temporada, sino también una evolución temática que profundiza en los temas sociales y políticas relacionadas con el sistema penitenciario en Argentina. A través de la narrativa, se analiza cómo las mujeres en el sistema penal enfrentan condiciones específicas, como la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades. La «Gringa» Casares, con su carácter autoritario y despiadado, representa un contraste con las víctimas y las sobrevivientes de la violencia en el sistema carcelario.

Verónica Llinás, a través de su interpretación, ha logrado crear un personaje que se distancia tanto de las normas tradicionales de género como de la forma corporal que se asocia con la masculinidad. En una entrevista previa a su participación en la serie, Llinás explicó que su objetivo era «llevar la forma corporal a una cosa masculina», un proceso que implica transformar el concepto de masculinidad para que se adapte a la experiencia de una mujer en un entorno de violencia y poder. Este enfoque no solo es relevante para la serie, sino también para el contexto más amplio de la discusión sobre el género y la identidad.

El éxito de «En el barro 2» en plataformas como Netflix ha sido un indicador de la creciente demanda por historias que exploran temas complejos y relevantes en el ámbito social. La serie, que se centra en el mundo de las mujeres en el penal, ha sido recibida con entusiasmo por el público que busca narrativas que den cuenta de las realidades cotidianas de las personas en situación de vulnerabilidad.

Además, la serie ha generado un debate en las redes sociales sobre la representación de las mujeres en el sistema penal. Muchos espectadores han destacado la importancia de una perspectiva femenina en la narrativa, especialmente en un contexto donde las mujeres en el sistema penal a menudo son ignoradas o marginadas. La elección de Llinás para interpretar a la «Gringa» Casares es un ejemplo de cómo la televisión puede ser un espacio para explorar temas que otros medios no abordan con la misma profundidad.

El desarrollo de la segunda temporada de «En el barro» en Netflix ha sido un éxito tanto en términos de audiencia como de crítica. Los especialistas en televisión y en temas sociales han señalado que la serie ofrece una visión única y crítica del sistema

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